“ Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente”. Es hijo, citado en el libro de San Lucas, en el capítulo 15, pidió al padre parte de la herencia que le correspondía, pues quería vivir su propia vida con libertad. El padre, aunque lo amaba mucho, nada podía hacer.
La persona que vive una vida desorientada, sin disciplina, sin la supervisión espiritual del padre, terminará juntándose con personas incrédulas que no tienen nada que ver con su fe. Mientras posea dinero, podrá mantenerse de pie en esta vida.
“ Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle” (Sn. Lucas 15:14).
El hijo pródigo pasó necesidad porque el dinero se había acabado y él no trabajaba para ganarse la vida, tampoco ejercitaba su fe. Esto es lo mismo que pasa con muchos que dejan de congregarse, pierden el temor por no poseer una verdadera comunión con su Creador, en fin, viven una fe muy a su manera. Esas personas afirman que no es necesario ir a la iglesia para mantener la fe, no obstante, la brasa está lejos del brasero termina apagándose. Pero todos necesitan congregarse para oír la Palabra , desenvolver y ejercitar su fe.
Cuando los cristianos se reúnen, en el nombre de Jesús, Él es glorificado y se hace presente para bendecir el corazón de aquella comunidad. Cuando está en casa sola o envuelta con personas que no comparten el mismo pensamiento, la tendencia es a enflaquecer en la fe, porque está lejos del brasero y es difícil fortalecerse de aquella manera. Así, queda imposibilitada de vencer los obstáculos.
Aún oyendo los mensajes por la radio, o viendo el programa de la iglesia por televisión, esto aún no es suficiente porque el ambiente de fe que se vive dentro de la iglesia es incomparable. En casa existen problemas que intentan robar la fe y la atención de la persona. La iglesia es el único lugar donde dividimos experiencias que nos hacen tener una fe sólida y bien fundamentada.
Sabe, amigo lector, cuando el cristiano deja de congregarse, se enflaquece. ¿Puede sobrevivir una llama fuera del fuego? No existen esas condiciones.
Dios bendiga a todos abundantemente.